"Mis inicios con los espacios comenzaron mucho antes de saber que el interiorismo era lo mío."

Una historia que empezó en los hoteles


Soy María Torres, interiorista nacida en Granada. Y siendo sincera, mi camino hacia el interiorismo fue bastante diferente al que imaginé al principio.

De pequeña pasaba horas observando hoteles. No trabajar en un hotel, sino entender cómo estaban diseñados.

Me hipnotizaban el ambiente, las texturas, cómo una habitación te hacía sentir algo. Aunque en ese momento no tenía palabras para explicarlo, ya estaba haciendo interiorismo sin saberlo.

Años después, trabajando como recepcionista, me sorprendía a mí misma rediseñando mentalmente los espacios. Pensaba en cómo podían ser más funcionales, más coherentes, más bonitos.

Ahí empezó a cuajar. Pero el momento que de verdad cambió todo fue durante la pandemia. Paré, me formé seriamente en interiorismo, y entendí que esto era lo que quería hacer. Sin dudas. Sin vuelta atrás.

La experiencia que está detrás


Tengo formación en interiorismo especializada en vivienda, hostelería y hoteles, pero la verdad es que gran parte de lo que sé viene de hacer.

He trabajado en distintos roles: encargada de obra, decoradora de eventos, diseñadora en varios estudios.

Eso me ha dado algo que no encontrás en los libros: entiendo proyectos desde dentro.

Conozco cómo funciona una obra, cómo se ejecuta realmente lo que has diseñado, dónde surgen los retos.

Llevo casi 9 años en el sector trabajando en reformas integrales, viviendas y villas de lujo, restaurantes y hoteles. He completado más de 80 proyectos que me han permitido especializarme en lo que realmente disfruto. Algunos han marcado mi trayectoria: una vivienda en Avenida Constitución en Granada, una villa en Marbella de 5 millones de euros, proyectos hoteleros que han llegado a convertirse en referencias.

Cada uno ha sido una masterclass diferente.

Pero lo importante no es el presupuesto o el tamaño del proyecto. Es lo que aprendí de cada uno.

Mi forma de entender el interiorismo

Funcionalidad

¿Cómo vive realmente alguien en este espacio? Si es un hotel, ¿cómo fluye la experiencia del huésped? ¿Cómo se siente el huésped cuando entra? Si es una vivienda, ¿cómo vive realmente la familia? ¿Dónde se generan fricciones? Si es un restaurante, ¿qué primera impresión se lleva el comensal al entrar?

Estética

Que todo tenga coherencia. Un hilo conductor claro. Trabajo mucho con el color, la luz y las texturas. Me encanta arriesgar: papeles pintados, tejidos con carácter, materiales que cuentan una historia. Pero todo tiene que servir a algo, no ser decoración por decoración.

Experiencia

Cómo se siente un espacio. Cómo te hace sentir habitarlo. Eso es lo difícil. Es lo que marca la diferencia entre algo bonito y algo que funciona y toca el alma.

Cómo afronto cada proyecto de principio a fin

Para mí el proceso es tan importante como el resultado. De hecho, es lo que genera el resultado.Empezamos con dos o tres reuniones iniciales donde realmente te escucho.Es conversación en la que quiero entender cómo vives, qué necesitas, qué te hace feliz en un espacio.Si trabajamos en un proyecto hotelero o restaurante, hablamos de estrategia: quién es tu huésped ideal, qué experiencia quieres crear, cómo se diferencia tu negocio.De ahí arranca todo. Y luego viene un trabajo muy cercano, con mucha comunicación. Cuando hay confianza, el proyecto siempre sale mejor. No es una frase de Mr. Wonderful, es la pura verdad.Hay dos momentos que disfruto especialmente: cuando elegimos materiales (es cuando realmente cobran vida las ideas) y el montaje final (cuando todo se hace real).En esos momentos sigo siendo esa niña que se queda mirando los espacios durante horas.

Lo que busco en cada uno de mis trabajos


Me gustaría que cuando vieras uno de mis proyectos, pensaras algo muy simple:

«Quiero que mi espacio sea así.»

Ese es el mejor cumplido que puede recibir un interiorista.

Trabajo principalmente en reforma integral e interiorismo para viviendas de lujo y proyectos hoteleros  y de restauración donde el diseño es estrategia. Espacios que no solo sean bonitos, sino que funcionen, que generen una experiencia, que sean rentables (si es hotel) o que mejoren realmente tu forma de vivir (si es vivienda).

Mi especialización hotelera viene de años obsesionada con cómo los espacios pueden impactar la experiencia del huésped.

Eso me diferencia: no hago hoteles como quien hace viviendas. Entiendo que cada detalle afecta cómo se siente alguien en ese espacio, y eso afecta cómo vuelven.

Un proyecto que cambió mi forma de entender el interiorismo

Reformé una villa en Marbella, y fue una experiencia transformacional para mí.

Era un proyecto de 5 millones de euros, pero lo que recuerdo no es el presupuesto.

Es que la propietaria inicialmente tenía dudas: ¿el proyecto realmente se vería como en los renders? ¿Perdería control? ¿Sería un desastre?

Lo que hicimos fue implicarla en cada decisión. Investigamos profundamente cómo quería vivir. Mostramos materiales. Hicimos maquetas.

Cuando terminó, lo primero que me dijo fue: «Es exactamente lo que imaginaba. Pero mucho mejor.»

Eso es lo que busco siempre: que el resultado supere expectativas.

Desde entonces, siempre he mantenido ese nivel de implicación con todos mis clientes. 

Y he comprobado que es la fórmula que hace que cada proyecto supere expectativas.