«Llevaba años con la idea pero no sabía cómo hacerla realidad. Maria vio el proyecto desde el primer día y lo ejecutó exactamente así.»
El proyecto que tienes en la cabeza, ejecutado tal como lo imaginaste.
Llevas tiempo con la idea. Sabes cómo quieres que quede cada espacio, qué materiales te gustan, qué sensación buscas cuando entres por la puerta. El problema no es la visión. Es que en el momento en que entra una constructora, esa visión empieza a ceder. Un material que no llega a tiempo, una decisión que alguien toma sin avisarte, un detalle que se resuelve sobre la marcha porque el interiorista no estaba en ese momento. Y el resultado final se parece a lo que querías, pero no es exactamente eso.
En una reforma de vivienda de lujo, ese "no es exactamente eso" tiene un coste enorme. Económico y emocional.
Yo trabajo para que sea exactamente eso.
Qué es una reforma de vivienda de lujo
y por qué la mayoría se queda a medias.
Una reforma de vivienda de lujo no es una reforma cara. Es una reforma donde cada decisión, desde la distribución hasta el encuentro entre materiales, responde a un proyecto pensado con precisión. Donde nada se improvisa. Donde el resultado que ves en los renders es el resultado que recibes.
El problema es que la mayoría de las reformas de alto standing no funcionan así. Funcionan al revés: primero entra la constructora, después llega el interiorista a encajar su propuesta en decisiones que ya están tomadas. La distribución ya está fijada. Las instalaciones ya están trazadas. Hay encuentros entre materiales que nadie resolvió en papel y que ahora hay que resolver en obra, con el coste y el roce que eso implica.
Cuando el interiorismo llega tarde, llega a negociar. Y en una vivienda exclusiva, no debería haber nada que negociar una vez empiece la obra.
Cuando yo entro antes, diseño el proyecto de interiorismo completo antes de que empiece la reforma, y después coordino la obra desde dentro. Esa secuencia cambia el resultado.
Conozco la ejecución porque he estado en ella. Empecé trabajando como encargada de obra, después como decoradora, después como interiorista con proyecto propio. Esa trayectoria cambia la forma en que se diseña: cada decisión del proyecto tiene en cuenta cómo se va a construir. Qué es ejecutable con acabados de primer nivel. Qué genera problemas en la obra aunque en papel parezca sencillo.
Cuando el proyecto de interiorismo guía cada decisión de obra desde el primer día, cada tabique, cada instalación, cada punto de luz responde a una idea pensada. No se improvisa. El resultado es más coherente y evita errores que aparecen cuando se decide sobre la marcha.
El proyecto 3D te permite aprobar cada detalle con precisión: distribución, materiales, iluminación, acabados. Las decisiones se toman aquí, con tiempo, con calma, con toda la información encima de la mesa. No durante la ejecución.
Sin llamadas cruzadas. Sin que nadie interprete lo que otro diseñó. Yo hablo con cada gremio para que el plano y la obra sean lo mismo. Eso genera tranquilidad y coherencia en el resultado final.
Honestidad antes de empezar
Hay clientes con los que el trabajo fluye desde la primera conversación. Y hay proyectos que, siendo honestos, no son para mí. Con los años he aprendido a distinguirlos y a decirlo claramente.
Mi método
Cada proyecto es distinto. Pero el proceso tiene siempre el mismo orden, porque ese orden es lo que garantiza el resultado.
Sin prisa. Necesito entender cómo vives, qué te molesta de tu espacio actual, qué has visto que te ha gustado y por qué. No hay un método estándar para este tipo de proyecto. La información que recojo aquí es la que orienta todas las decisiones que vienen después. Es aquí donde te digo con honestidad si puedo ayudarte.
Distribución definitiva, selección de materiales y acabados, proyecto de iluminación, mobiliario a medida si aplica. Todo con renders. Para que veas con precisión lo que vas a tener antes de que empiece ninguna obra. Las decisiones se toman aquí, con tiempo, con calma, con toda la información encima de la mesa.
Una vez aprobado el proyecto, está cerrado. Eso es una garantía para ti: lo que acordamos es lo que se ejecuta. Si hay ajustes durante la aprobación, los hacemos. Todos los detalles se especifican técnicamente: cada material, cada instalación, cada acabado. Genero un pliego de condiciones que no deja lugar a interpretaciones.
Me encargo de hablar con cada gremio. Un único punto de contacto durante toda la reforma. Hago seguimiento real, con presencia en obra en los momentos que lo requieren. Si surge algo inesperado en la obra — y casi siempre surge algo — lo resuelvo sin que tengas que intervenir.
Lista para entrar a vivir. Proyecto llave en mano: muebles colocados, iluminación encendida, plantas en su sitio. Lo único que tienes que hacer es abrir la puerta. Cuando entras a tu vivienda terminada, está exactamente como lo diseñamos. Ese es el único resultado que acepto.
Materiales, tecnología y detalles
Una vivienda de alto standing se reconoce por los materiales, pero se construye en las decisiones que nadie ve. En cómo se resuelve el encuentro entre el mármol y la carpintería. En cómo se trata la luz antes de elegir las luminarias. En cómo se piensa la distribución antes de mover un tabique.
En los proyectos que coordino, la selección de materiales forma parte del proyecto desde el inicio, no se decide después. Piedra natural, maderas nobles, revestimientos continuos, soluciones de climatización eficiente, domótica integrada cuando el cliente lo requiere. Cada elemento se elige con coherencia con el concepto del proyecto, no como añadido decorativo.
Las viviendas históricas y los inmuebles con carácter tienen una capa de complejidad adicional que me resulta especialmente interesante. España tiene un patrimonio arquitectónico extraordinario: desde viviendas en el Albaicín, hasta áticos en el centro de ciudades grandes, pasando por casas señoriales con elementos originales que vale la pena preservar mientras se integra todo lo nuevo. Reformar ese tipo de inmueble requiere criterio. Y experiencia con ese tipo de decisiones.
Por qué trabajar conmigo
Llevo casi 9 años trabajando en reformas integrales, viviendas y villas de lujo. He completado más de 80 proyectos, desde pisos en Granada hasta una villa en Marbella de 5 millones de euros. Pero lo que más valor me ha dado no es el presupuesto de cada proyecto. Es haberlos vivido desde dentro.
He sido encargada de obra, decoradora, diseñadora en distintos estudios. Eso me da algo difícil de obtener sin haberlo vivido: entiendo cómo se ejecuta realmente lo que se diseña. Y sé exactamente dónde surgen los problemas cuando diseño y obra no están comunicados.
El proyecto que más me ha marcado fue una villa en Marbella. Presupuesto de obra de cinco millones de euros. Un cliente con una visión muy clara de lo que quería y con la exigencia de que cada detalle respondiera a esa visión, independientemente de la complejidad que supusiera en obra. Ese proyecto me confirmó algo que ya intuía: en una reforma de chalet de lujo o en cualquier vivienda de esta escala, la diferencia entre un resultado extraordinario y uno simplemente correcto está en las decisiones que se tomaron antes de empezar. En el proyecto. En la precisión con que se trasladó cada idea a papel antes de que la obra arrancara.
«Es exactamente lo que imaginaba. Pero mucho mejor.» — Propietaria de villa en Marbella, tras la entrega
Lo que opinan quienes ya han trabajado conmigo
«Llevaba años con la idea pero no sabía cómo hacerla realidad. Maria vio el proyecto desde el primer día y lo ejecutó exactamente así.»
«El 3D nos permitió aprobar cada detalle antes de tocar nada. Cuando entramos a vivir era exactamente, pero exactamente, lo que habíamos visto.»
«Lo que más me preocupaba era perder el control del proyecto. Maria nos mantuvo implicados en cada decisión, sin intermediarios. El resultado es exactamente lo que imaginábamos. Pero mejor.»
Solo 3 o 4 proyectos nuevos al año
Es una decisión deliberada. Prefiero pocos proyectos hechos con profundidad que muchos a medias. Cuando hay alineación real entre cliente e interiorista, el resultado es diferente. Lo tengo más que comprobado.
Si estás pensando en reformar tu vivienda este año, tiene sentido explorar si hay hueco antes de que el calendario se cierre. La primera conversación no te compromete a nada. Me cuentas la vivienda, lo que quieres conseguir y en qué punto estás. Y yo te digo con honestidad si encaja con lo que hago y cómo podríamos trabajar juntos.
Quiero reformar mi vivienda de lujo →Preguntas frecuentes
Empieza por una conversación
Quiero conocer todo sobre tu proyecto: dónde está la vivienda, qué quieres cambiar, qué no termina de funcionar, qué estilos te gustan, qué sensación quieres que dé tu hogar.
Tras eso, te digo con honestidad si puedo ayudarte, y cómo.